Fases anuales de un jugador de tenis

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Fases anuales de un jugador de tenis

Pablo San Martín Bezanilla 27 Sep 2017
Apasionado del Tenis en Decathlon Santander

¿Qué son las fases anuales de un jugador de tenis?

¡Saludos tenistas! En la entrada de hoy hablaremos sobre las fases anuales de un jugador de tenis.

Cómo todos sabemos, en deporte es muy difícil estar siempre al máximo, lo normal es tener altibajos, momentos de la temporada en que jugamos muy bien y a gran nivel, y otros momentos en que nos cuesta “sentir” la bola, nos notamos “pesados” en nuestros desplazamientos o los golpes que en otros momentos eran ganadores ahora no lo son. Por eso a veces nos preguntamos si esto es posible controlarlo o es fruto de la casualidad o del azar.

La respuesta es compleja porque no se conoce a nadie que tenga una “barita mágica” que nos pueda hacer jugar muy bien un día concreto, pero hay entrenadores y preparadores físicos que basados en su conocimiento científico pueden hacer que sus jugadores alcancen los mejores momentos de rendimiento en periodos de tiempo en que lo desean o al menos lo más cerca posible a las competiciones que les interesan para rendir mejor. Esto no sucede solamente en tenis, sucede en todos los deportes, tanto individuales como colectivos donde la competición o el momento más importante de la competición determinan un elemento clave: la planificación de las fases anuales.

Planificación de las fases anuales del jugador

Durante la planificación de las fases anuales del jugador  hay dos palabras que se repiten con frecuencia y que están muy relacionadas: competición y rendimiento. La competición es la que marca la planificación y por tanto el rendimiento esperado. Siempre hay una competición a la que le damos más importancia y que es en la que verdaderamente queremos dar el máximo, por tanto hemos de planificar nuestro calendario y periodizar el entrenamiento durante las diferentes fases anuales.

En algún momento, generalmente antes de comenzar la temporada, todos hemos planificado alguna vez, ya que planificar se refiere a seleccionar, marcar en el calendario aquellas competiciones que queremos disputar, cuáles no, en qué momentos vamos a descansar, seleccionamos qué golpes queremos trabajar en un momento concreto del año… Por su parte, periodizar supone, en base a las competiciones que vamos a disputar y el rendimiento que esperamos tener, organizar el entrenamiento en bloques para obtener los picos de rendimiento deseados en cada momento. Por tanto podemos ver que la planificación es algo que podemos “cerrar” a principio de temporada pero la periodización siempre va a estar abierta a posibles contratiempos como falta de tiempo para entrenar por ejemplo en época de exámenes o de mucha carga de trabajo, lesiones (que no podemos predecir), viajes, eventos familiares…

Cada uno de esos bloques tendrá una duración y unos contenidos de entrenamiento diferentes a los demás atendiendo a varios factores como cercanía o lejanía de la competición, la adaptación al entrenamiento del jugador ya que puede responder bien o menos bien a la carga de entrenamiento, factores psicológicos como la motivación o el control emocional debido a que hay épocas en qué no tenemos la misma ilusión o ganas de entrenar (por factores internos o externos), factores tácticos (definir qué vamos a entrenar en base al estilo y las capacidades del jugador)…

Para que se produzca modificación en la capacidad de rendimiento, hemos de proporcionar al jugador una carga de entrenamiento o de trabajo, es decir, someter al organismo a un estrés que produzca, en un primer momento una disminución de la capacidad de rendimiento, pero que posteriormente producirá modificaciones o respuestas de adaptación a ese estímulo que darán como resultado una adaptación y por tanto una mejora del rendimiento siempre que la carga a la que ha sido sometido el deportista sea, como veremos a continuación, óptima y produzca el fenómeno conocido en entrenamiento como “supercomepensación”. Este principio que rompe la “homeostasis” del ser humano es lo que Selye definió como Síndrome General de Adaptación o SGA (Selye, 1956).

En función de la carga que realicemos podemos tener diferentes respuestas durante las fases anuales ya que algunas veces puede suceder que el estímulo de entrenamiento sea insuficiente (demasiado fácil para el jugador) y no produzca mejora. Puede suceder que esa carga de trabajo sea excesiva y tampoco se produzca una mejora, si no que puede ser perjudicial para el deportista. También puede suceder que el trabajo que hagamos solamente nos sirva para mantener el nivel, lo cual tampoco nos serviría ya que lo que buscamos es mejorar. Ahí es donde entra la carga de trabajo que nos interesa, que es la carga que produce mejoría”. A esto se le conoce como “Ley del umbral” de Schultz – Arnoldt que establece que cada deportista tiene un umbral de esfuerzo determinado y un nivel máximo de tolerancia a ese esfuerzo, por lo que en función de la carga que se aplique obtendremos un resultado u otro (carga ineficaz, de mantenimiento, óptima o excesiva)

Como vemos, hemos marcado en negro que cada deportista tiene un umbral máximo de esfuerzo y un nivel de tolerancia diferente, por lo que dos jugadores no se adaptarán de la misma forma al entrenamiento durante las diferentes fases anuales, puede suceder que lo que para uno sea óptimo para otro sea ineficiente o excesiva. ¿Cómo se sabe esto?

Test específicos

A través de los test de condición física. Seguramente muchos de nosotros hemos pasado alguno en el colegio o el instituto como las baterías Eurofit o el “test de Cooper”. En tenis hay test específicos desarrollados por científicos del deporte que proporcionan resultados muy relevantes para organizar las fases anuales y el entrenamiento de jugadores de alto nivel, pero esto sería tema para otra entrada del blog.

A través de los resultados de los test que generalmente se hacen a principio de temporada y en períodos concretos de la misma para ver la evolución durante las diferentes fases anuales, y de otras herramientas para el control de la carga de trabajo de cada jugador como por ejemplo pulsómetros o GPS, se puede individualizar el entrenamiento, lo cual es uno de los principios de entrenamiento sobre los que se sustenta la planificación.

Respetar estos principios de entrenamiento será fundamental para llevar a cabo el plan elaborado al principio y algunos de ellos son:

  • De individualización: el entrenamiento debe ser individualizado.

  • De sobrecarga: la carga de trabajo debe superar cierto umbral de esfuerzo.

  • De progresión: paulatinamente elevaremos la carga para producir mejoras.

  • De especificidad: entrenar, en este caso para mejorar las habilidades y demandas que exige el tenis.

  • De alternancia: combinar periodos de trabajo con periodos de recuperación y así mismo combinar.

  • De periodización: el entrenamiento ha de ser planificado y organizado, intencionado.

  • De reversibilidad: si no entrenamos, las adaptaciones conseguidas se perderán.

  • De regeneración: el descanso es muy importante para permitir la adaptación.

Estos son solo algunos principios de entrenamiento en los que hay que basarse durante las diferentes fases anuales. Hay bastantes más y muy variados pero estos son los más destacables en esta síntesis que pretendemos realizar para comprender un poco mejor cómo se organiza el entrenamiento y sus fases anuales.

Una vez explicado someramente todo este embrollo, vamos a cómo se organiza todo esto, a la organización de los bloques de entrenamiento y su distribución en el tiempo.

Organización y distribución de los bloques de entrenamiento

En la actualidad podemos referirnos a dos grandes modelos de programación; por un lado, la programación clásica y por otro la programación contemporánea. En ambos tipos hay diferentes modelos y entre ellas se diferencian en cómo se distribuyen en el tiempo los bloques de entrenamiento y por tanto como se reparte la carga de entrenamiento durante las fases anuales. En los dos modelos nos encontramos con seis términos comunes que ordenados de menor a mayor son:

  • Tarea de entrenamiento

  • Sesión de entrenamiento

  • Microciclo

  • Mesociclo

  • Macrociclo

  • Temporada

Estos términos se usan en ambos modelos que también comparten tres bloques de entrenamiento que determinan aquello que se va a hacer en los entrenamientos en las diferentes fases anuales:

  • Periodo básico o de preparación general.

  • Periodo competitivo donde el trabajo va específicamente encaminado a la competición.

  • Periodo de transición donde el deportista se recupera para volver a la competición.

Modelo clásico

En el modelo clásico, el periodo básico suele dividirse en dos (ya que es bastante largo en el tiempo y donde no hay competiciones), un primer periodo de preparación general y un segundo más específico, para pasar luego al periodo competitivo, donde se suceden las competiciones y se espera alcanzar el máximo rendimiento, para terminar con un periodo más corto de transición que permita al deportista recuperarse.

Este modelo de programación se usa mucho con jugadores en formación ya que establece esos periodos más largos sin competición y se adapta muy bien al calendario escolar, ya que la mayoría de competiciones se dan en los periodos vacacionales de los jugadores, permitiendo entrenar durante fases más largas y centrando la competición en espacios de tiempo cortos. En este sentido, la RFET ha lanzado una serie de modificaciones para las categorías menores de nuestro deporte que entrarán en vigor en el año 2018 con las que se pretende que los jugadores tengan periodos más largos de entrenamiento y aprendizaje y así reducir la carga de competiciones a fin de fomentar un mejor desarrollo de los jugadores a nivel físico, estudiantil, etc.

Modelo contemporáneo

Por su parte, en el modelo contemporáneo, las fases son mucho más cortas, de manera que es más sencillo repartir los tipos de entrenamiento a realizar en el tiempo. Los macrociclos comprenden 4,5 y hasta 6 mesociclos en una temporada (con una duración de hasta 28 días cada uno), que a su vez comprenden tres o cuatro microciclos de hasta 7 días de duración). Cada mesociclo comprende tres o más ciclos conocidos como ATR: Acumulación, Transformación y Realización. Se pueden dar variantes incluyendo dos ciclos seguidos de alguno de ellos, pero siempre en ese orden, ya que la acumulación supone un periodo de entrenamiento alejado de la competición donde se pretende asentar ciertas bases de trabajo (similar a lo que se conoce como pre temporada), la transformación supone incrementar la carga de trabajo adaptando las ganancias de la acumulación hacia los requerimientos específicos del tenis y por último la realización, donde se busca el pico de forma coincidiendo con la competición más importante del mesociclo.

Este modelo de organizar el entrenamiento en ciclos más cortos permite a los jugadores entrenar en base a un calendario más cargado de competiciones, adaptándose mejor a jugadores de muy alto nivel y profesionales que compiten casi semanalmente y que tienen un bagaje de entrenamiento suficiente como para asimilar cargas intensas y en cortos periodos de tiempo. A este respecto tiene mucha importancia, para ambos modelos, el efecto que produce la carga de entrenamiento, pudiendo darse efectos en la propia sesión de entrenamiento que se conocen como efectos agudos, otros son los inmediatos, los acumulativos y los residuales.

Fases anuales en un jugador

Los parámetros de definición de la carga de trabajo son 4: contenido, magnitud, orientación y organización. Esto quiere decir que en función de distintos aspectos de distribución, selección y organización del contenido del entrenamiento podemos fomentar un aspecto u otro, pero el más importante que vamos a señalar va a ser la magnitud, donde tenemos tres aspectos que se deben manejar para determinar que el entrenamiento encaje dentro del mesociclo de acumulación, transformación o realización. Manejando estos tres aspectos enfocaremos hacia unos objetivos u otros.

Por ejemplo, en el periodo de acumulación más alejado de la competición, el volumen será mayor, es decir el tiempo de duración del entrenamiento o de cada ejercicio será mayor, la intensidad será baja o media (hasta ratios del 70- 80% de la frecuencia cardíaca máxima) y la densidad, es decir el ratio trabajo descanso permitirá al jugador recuperarse.

En periodo de transformación el volumen se reduce y se incrementa la intensidad que en este periodo adquiere mucha importancia ya que en este momento se buscan cargas muy altas y se trabaja bastante en situaciones de fatiga sirviendo de preparación para la competición que vendrá en el siguiente mesociclo, el de realización.

En este último periodo el volumen es bajo y la intensidad es alta, tratando de reproducir los esfuerzos que se dan en la competición. La recuperación es completa puesto que se pretende no producir fatiga en el jugador ya que en este momento hay competición y se espera llegar a la misma en las mejores condiciones. En ocasiones, puede darse que la competición no se considere importante y sirva de preparación para otra más importante y se desarrollen entrenamientos más intensos en un periodo de competición a fin de buscar un pico de rendimiento mayor en la siguiente competición.

Como podemos ver en la gráfica, esta secuencia de ATR se repite varias veces durante la temporada de tal manera que tras un periodo de realización viene otro de descanso o recuperación (entrenamientos muy suaves para recuperar) para volver a comenzar en base al calendario establecido a principio de temporada.

En la parte superior vemos la secuenciación de los meses, empezando en septiembre y planificando las 52 semanas, con el calendario de torneos y la superficie donde se va a jugar cada uno de ellos. Debajo de los torneos vemos el rendimiento esperado en un escala de 1 a 5 de tal manera que si uniéramos con una línea los momentos donde esperamos el máximo rendimiento obtendríamos 7 picos de rendimiento óptimo esperados durante todo el año. Por último, en la parte baja podemos ver como se combinan volumen e intensidad del entrenamiento en base al momento en el que nos encontramos (AT o R) donde también incluimos las fases anuales de descanso donde no hay entrenamiento.

Fases anuales en un jugador

Este es solamente un ejemplo muy sencillo de una gráfica que podría parecerse a una utilizada para un jugador de competición, quizá sería un poco más descriptivo aún si pudiéramos unir las columnas rojas con una línea para ver los diferentes momentos de forma de manera aún más descriptiva.

En el modelo clásico esto sucede de forma un poco diferente ya que se trabaja concentrando la competición al final de periodos más largos de entrenamiento.

En ambos modelos se planifican las 52 semanas del año, estando ambos muy vigentes en el mundo del entrenamiento y no son excluyentes ya que hay casos en que se puede planificar una parte de la temporada atendiendo a un modelo y otra parte al otro en base a las circunstancias de cada jugador.

Conclusiones

A modo de conclusiones podemos establecer que el tenis es un deporte muy complejo, tanto a nivel técnico como físico, táctico y psicológico, donde inciden muchos factores que pueden escapar al control del jugador, entrenador y demás personas del entorno del jugador. Por lo tanto, entrenar con una planificación de las fases anuales del jugar será fundamental.

En jugadores jóvenes será vital entrenar pensando en el largo plazo más que en obtener resultados a corto plazo, ya que sentar unas buenas bases en los cuatro niveles que acabamos de citar podrá dar lugar a un jugador más completo en el futuro. En este sentido, la calidad primará sobre la cantidad, puesto que entrenar en fatiga o a una intensidad no deseada puede dar lugar a lesiones por sobrecarga o a déficits en la preparación física que haya que retomar posteriormente dejando de entrenar otras cosas para desarrollar los “básicos” del tenis como la agilidad, el equilibrio o la coordinación.

Así mismo, cada sesión de entrenamiento deberá ser enfocada al momento de la planificación en que se encuentra el jugador; como ejemplo podemos señalar a modo de ejemplo que el periodo de acumulación o más alejado de la competición nos servirá para modificar elementos técnicos relacionados con la ejecución de los golpes y en momentos cercanos a la competición como el mesociclo de realización podemos trabajar más sobre la táctica.

El tema de la planificación de las fases anuales da para muchas páginas, simplemente he tratado de resumir, espero que de forma entendible, cómo se estructura una temporada dentro del entrenamiento en tenis para jugadores de competición. Expertos de reconocido prestigio en el ámbito de las ciencias del deporte son autores como: Bompa, Matveyev, Navarro, Seirul-lo; Vasconcelos o Viru, los cuales nos ayudarán a profundizar detalladamente sobre los diferentes modelos existentes y cómo llevarlos a la práctica.

Si os interesan referencias más relacionadas con el tenis los siguientes artículos de la página web de la ITF son de gran ayuda y están disponibles en español:

  • Roetert y Ellenbecker. (2009). Periodización del entrenamiento. Número 47, páginas 10 y 11.
  • Roetert, Reid y Crespo. (2005) Introducción a la periodización moderna en tenis. Número 36, páginas 2 y 3. Este número es monográfico sobre periodización.
  • Porta y Sanz. (2005). Periodización en el tenis de chicos del más alto nivel. Número 36, páginas 12 y 13.

Espero que os haya gustado mi post sobre las fases anuales del jugador de tenis, os animo a dejar un comentario y consultar el catálogo de Tenis.

Pablo San Martín Bezanilla
Vendedor de Tenis
Ven a conocer a Pablo a la tienda Decathlon Santander

Por | 2018-03-21T09:56:56+00:00 septiembre 27, 2017|Preparación física y mental, Tenis|Sin comentarios

Acerca del autor:

Pablo San Martín Bezanilla
Apasionado del Tenis en Decathlon Santander

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